CÓMO DEJAR MALOS HÁBITOS

El cambio puede no ser rápido y no siempre es fácil. Pero con tiempo y esfuerzo, casi cualquier hábito puede ser reformado

Charles Duhigg

Chicas, sé que hay que vivir el presente, pero también seamos consientes de que el futuro es en gran parte el conjunto de las decisiones que tomamos ahora. Ahora bien, ¿cuáles son aquellos hábitos que sabes que no favorecen tu desarrollo personal y no te llevarán a alcanzar tus objetivos?, ¿los has podido identificar?, estupendo.

La pregunta que nos planteamos después de intentar cambiar un mal hábito es ¿por qué me resulta difícil establecer un nuevo hábito o dejar uno malo?, ¿qué hace que algunas personas puedan establecer y perdurar en buenos hábitos saludables, mientras que otros no pueden dejar malos hábitos por mucho que lo deseen e intenten?.

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Por lo general tendemos a pensar que es porque falta suficiente motivación, intención, fuerza de voluntad, pero todas esas cosas pueden estar allí e incluso se suele tomas acciones; sin embargo, después de un tiempo, parece que uno pierde poco a poco la motivación con la que empezó esa carrera de cambio, y eso puede ser debido a diversos factores que no mencionaré.

Como experimento personal, durante una semana decidí probar establecer una rutina para desarrollar hábitos saludables que cambiarían mi forma de comenzar mis mañanas y acabar el día. El plan era sencillo, despertar temprano, hacer deporte durante 30 min, hacer mi cama antes ducharme y desayunar y comer más tardar a las 2:30, etc. Como referencia te dejo el vídeo que hice sobre el tema. 

La idea era que, si yo era capaz de hacer esas cosas cada día durante una semana, es porque puedo hacerlo siempre. Pero, mi experimento fue todo un fracaso, no pude desarrollar los hábitos que tenía pensado después de intentar tener una rutina durante 1 semanas, y fue un fracaso porque el verdadero objetivo o el que entendió mi mente era conseguir hacer la rutina durante una semana sin fallar ningún día, así que lo hice, pero después de eso, ya me saltaba días sin hacer las cosas que había decidido hacer a diario, como por ejemplo hacer deporte 30 min cada día. 

La pregunta es por qué, por qué fracasamos en seguir adelante después de alcanzar el objetivo primario, si la intención final era tener una rutina que me ayudara a integrar nuevos hábitos saludables.

La respuesta es muy simple pero poderosa. Vivimos en un momento en la historia de la humanidad perseguimos la gratificación instantánea, queremos ver resultados de la noche a la mañana; el no ver los resultados del cambio que perseguimos, tendemos la gran mayoría a dejar de intentarlo. Añadiendo a eso, los hábitos no se cambian en una semana, o en un mes, toman más tiempo y por lo general solemos rendirnos un poco antes de ver los resultados.

Entonces lo que nos falta es constancia y perseverancia. No somos constantes en esos hábitos  que nos darán los resultados que perseguimos durante un tiempo considerado para ver resultados. Y no somos constantes porque lo que nos motiva es el resultado objetivo-meta que persigues, y no el proceso.

Tener metas y objetivos te ayuda a tener una dirección clara de lo que persigues, pero sin una metodología, una planificación que te ayuda a alcanzarlos una y otra vez hasta que ese objetivo se convierte en tu estado normal, es posible que solo alcances tu objetivo una vez y no puedas mantener ese estado de éxito. Por esa razón las personas luchan por perder peso para el verano y engordan durante el invierno; lo que persiguen no es tener un estilo de vida saludable sino perder peso rápido.

Para más referencia, te recomiendo fervientemente leer el libro Hábitos atómicos, recientemente lo estoy leyendo, y ha sido en gran parte la inspiración a este artículo y el vídeo en mi canal.

Si después de leer este artículo y ver el vídeo, se te ocurre algo más, te animo a dejar un comentario sobre este artículo, no solo me ayudará a saber tu opinión sino a agradecerte personalmente por haberlo leído y valorado. ¡Mil gracias!